Hemos resaltado los fragmentos que creemos revolucionarán la forma de educar a nuestros hijos. ¡Olvídense de Skinner!
Polémico libro que detalla cómo castigar a los hijos
ojo, parece Papá Noel, pero te caga a trompadas
En los Estados Unidos las estadísticas marcan que 20.000 niños murieron a causa de los maltratos de su propia familia a raíz de esta obra “macabra” publicada por el pastor Pearl.
Y la muestra de esto se dio en Washington, donde Larry y Carri Williams, educaban a sus 6 hijos bajo el lema que proponía el polémico libro, una práctica bastante tradicional entre los 80 millones de cristianos evangélicos del país, pues más de 2 millones de menores de esa religión no asisten a las escuelas convencionales porque sus padres temen que se les inculquen ideas contrarias a sus creencias.
Los Williams se basaban en el popular y polémico manual. En el 2008, la pareja adoptó a otros dos niños de Etiopía, que pronto se destacaron por su carácter audaz y rebelde. Un año después de su adopción, Hana, de 12 años, fue encontrada muerta en el jardín de su casa. Estaba desnuda, desnutrida y congelada. Ese día había sido castigada duramente por sus padres, que fieles seguidores de la doctrina Pearl usaron una vara de plástico que el pastor recomienda ampliamente.
El pasado 30 de septiembre comenzó el juicio por homicidio contra los Williams, quienes se declararon inocentes.
El primer capítulo del libro se titula: “Pégale a tu hijo” y en él, el autor recomienda poner diferentes pruebas a los niños, como dejar armas de fuego cargadas en la casa, si el menor se atreve a tocarla hay que pegarle con la vara.
El religioso describe los instrumentos que deben aplicarse para estos castigos corporales. “Para el menor de un año basta una vara de sauce de 25 a 30 centímetros de largo y medio centímetro de diámetro, sin nudos que le puedan cortar la piel”, según consigna una nota publicada por la página TN (Todo Noticias).
“Tampoco es malo para este fin una tubería flexible de plástico de 0,6 centímetros de diámetro, porque duele, pero no daña gravemente la piel”, consigna en su manual.
Estos métodos, considerados por muchos como inhumanos, son defendidos por el autor como “los mismos principios que utilizaban los amish para entrenar a sus mulas tercas”.
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